He buscado información sobre uno de los mejores pintores españoles, Goya, y concretamente una de sus obras más conocidas de su época oscura "Los fusilamientos del 3 de mayo", en la Wikipedia y en la Enciclopedia Británica. Tras buscar por "arte", mi sorpresa ha sido que en la Enciclopedia Británica apenas me ofrecen información acerca del pintor, y alguna de sus obras. En cambio, la Wikipedia me ha ofrecido muchos datos en la categoría "arte", "pintura de España", "Barroco" (aunque Goya no cultivó el barroco concretamente, como señalaré más adelante).
Nacido en Fuendetodos (Aragón)en 1746, vive entre los siglos XVIII-XIX. No se le puede atribuir al arte barroco por completo, ya que, a pesar de que las técnicas de este arte influyen considerablemente en muchas de sus obras, no sigue todas sus reglas. Se podría decir que el estilo de Goya es único y exclusivo. Creó su propio arte.
Las etapas de su vida son bien conocidas, ya que marcan en buena medida sus obras.
Desde que comenzó a pintar, hasta los 40 años, aproximadamente, se dedicó principalmente a pintar paisajes costumbristas y alegres. Solía emplear los tonos grisáceos como un color dinámico. En esta época pintó cuadros como "La vendimia".
Gracias a la duquesa de Osuna, hacia 1785 se convirtió en pintor del rey Carlos III y en pintor de cámara de Carlos IV. Este acercamiento a la familia real, le hizo convertirse en el retratista de moda, ya que los retrataba con finura y elegancia. Pero estos retratos son psicológicos, no se limita a captar el físico, sino que va más allá, como Rembrandt. Esto le permite mostrar su antipatía o simpatía hacia el personaje retratado. Retrató a: Carlos III, Carlos IV, la familia de Carlos IV, María Luisa de Parma (a la que le tenía una especial antipatía), Fernando VII, Jovellanos (con el que tenía una gran amistad), la condesa de Chinchón... En estas obras demuestra el amor que siente hacia los niños, porque los representa con dulzura. Y a pesar de que no fue un pintor religioso, creó algún cuadro de tema religioso.
Hacia 1790 sufrió una enfermedad que lo dejó completamente sordo. Esta tragedia tuvo un influjo decisivo en su vida, ya que su personalidad cambia a causa del dolor, y este se manifiesta en sus obras. Comienza su época oscura, que contrasta bruscamente con el optimismo y vitalidad que había caracterizado a sus obras hasta el momento. En esta etapa, cambia el tema de sus obras y les aporta tonalidades frías, con manchas y pasajes oscuros. Oculta el rostro doloroso de sus personajes.
A partir de 1808, la Guerra de la Independencia, le supone más dolor y una visión pesimista de la vida. Entonces comienza a crear los cuadros patrióticos como “Los fusilamientos del 3 de mayo”, o “Desastres de la guerra”, o “El Coloso”. En estas obras se enriquece la paleta, y crea escorzos que se retuercen. En ellas manifiesta la desesperación de un pueblo hambriento y maltratado. Hay fuertes contrastes de luces y sombras.
Acabada la guerra, a pesar de que había sido retratista de José I, volvió a ser pintor de cámara de Fernando VII. Las pinturas negras que realizó en la Quinta del sordo, representan su etapa más oscura y patética. Creó obras como “Saturno devorando a sus hijos”, de tema mitológico pero alcanza el horror. El negro se adueña de las obras. Crea su propio mundo de monstruos y brujas.
En 1823, abandona España y se instala en Burdeos, puede que como un afrancesado por sus ideas liberales respecto a la guerra. Una vez allí, muere en 1828, y sus restos son llevados a Madrid.
Es la época oscura, en la que me quiero centrar para comentar el cuadro de "Los fusilamientos del 3 de mayo". El sufrimiento anteriormente mencionado que le produce su sordera, y el estallido de la guerra de la Independencia le llevan a crear esta obra.
En 1808, Napoleón invadía España y el pueblo español se levantó para evitarlo. Dado que Napoleón tenía tanto poder, ordenó fusilar a todo aquel que se opuso a la invasión. Es lo que se conoce como Los fusilamientos del 2 de mayo (también el día 3 hubo fusilamientos).
Goya ha querido hacer del personaje arrodillado frente al ejército napoleónico, el protagonista de la obra. Arrodillado y humillado, es como se presenta ante la muerte. Curiosamente su camisa blanca, iluminada por un foco, es lo más llamativo de la obra, ya que está dominada por tonos oscuros. Incluso, podría decirse que, la oscuridad se adueña del cuadro.
Goya ha querido reflejar también el rostro de todo el pueblo que, en desorden, se enfrenta a la muerte de modo inesperado: unos rezan, otros lloran, unos se ocultan el rostro, otros gritan...
En cambio el pelotón de fusilamiento no parece sentir lástima por ellos, ya que se representan alineados y el orden aquí implica poder.
Para acabar, el pintor, no se ha centrado en detalles del dibujo, sino que directamente ha pasado al color, empleando una paleta reducida.
Todas las obras de Goya pueden verse en el Museo del Prado, de Madrid. (Visita que recomiendo).
Verónica Gómara Lasarte


