S.O.S
Siglo ventiuno y el mundo no está unificado. Seguimos hablando de primer y tercer mundo; seguimos diferenciando entre los pobres y los ricos; relacionando al hombre africano, sudamericano o asiático con los estereotipos que nos vendieron hace ya muchas décadas. Los prejuicios culturales siguen siendo hoy,parte de nuestra vida.
Asociamos a un islámico únicamente con terrorismo, violencia y destrucción; seguimos considerando, solamente, los peores dogmas de su religión. Bien podemos ser intransigentes ante principios primitivos de su forma de entender el mundo (sobretodo al tratar de forma tan desigual y mezquina a la mujer).
Está extendido entre nosotros,que los provenientes de América Latina, son personas que llegan a nuestro país, forman bandas y se dedican a hacer imposible la convivencia con ellos. Son irrespetuosos, maleducados y se creen que pueden llegar a un lugar que no es suyo y tener siempre la razón. Muchos son así, pero como en todas las culturas. ¿Dónde queda el otro porcentaje que solo ve esta tierra como una oportunidad para poder sacar adelante a su familia como haría cualquiera de nuestros padres?.
Todos deberíamos tener la oportunidad que se me ha brindado a mí al poder convivir con gente que me enseña la gran diversidad de culturas existentes para poder darnos cuenta de que, ni por asomo, somos el ombligo del mundo; vivimos en un país con sus pros y sus contras.
Entre nosotros,hay gente buena e incluso mejor y gente mala (y mucho peor), intransigente e intolerante que es incapaz de ver más allá de su nariz; gente especialista en sacar fallos ajenos y jamás los suyos.(Generalmente más grandes)
Debemos agradecer a la vida, que entre nosotros haya personas que se preocupan tanto de los demás que, incluso, se olvidan de sí mismas.
Como prueba de esta ayuda desinteresada, existen, por ejemplo, los denominados mercados justos, como el que se celebró hace unos días en Baluarte y que ha reunido bajo su techo a más de 5000 personas inquietas que quieren hacer algo para que este mundo que poco a poco vamos destruyendo, aguante y para que la gente que más lo necesita, sobreviva para poder ver como, el lugar en el que viven, va mejorando si todos ponemos un poco de nuestra parte.
Como esta actividad, se dan en nuestra ciudad, sin apenas darnos cuenta, otras actividades que nos acercan un poco más,y de forma totalmente objetiva (sin estereotipar ningún dato), a una realidad cada vez más cercana como es la convivencia entre culturas; una convivencia que debe estar marcada por el respeto y la ayuda mutua.
Os animo a todos a aprender, poco a poco, a convivir con los demás, que lejos de representar unicamente una cultura, representan una sola raza, la humana.
Edurne Hernández Olagüe




Maitika dijo
Y bueno que esperamos que no siga habíendo diferencias si verdaramente todos somos bastante egoistas, nadie respeta la cultura de nadie siempre pensamos que la nuestra es mejor y tratamos de imponersela a el resto del mundo.No nos damos cuenta que si nos respetamos podremos descubrir cosas nuevas(algunas nos gustaran otras no).
Gracias a pequeñas cosas como ese mercadillo estamos consiguiendo acabar con las distancias que nosotros mismos imponemos con el resto del mundo
14 Diciembre 2006 | 01:55 PM